ContraHistorias

Historia, análisis y cambios sociales

La batalla de Honduras

Posted by mutaturinillis en 22 septiembre 2009

La situación actual de Honduras plantea una serie de elementos de análisis sobre la evolución actual de América Latina, enmarcada en un periodo de cambios tendentes a deshacerse, por primera vez en su Historia, de injerencias externas que marquen sus ritmos políticos, económicos y sociales. La pugna entre el bloque de naciones latinoamericanas soberanistas en contra del intervencionismo, principalmente estadounidense, ha solventado ya varios enfrentamientos con la potencia del norte, con relativamente buena fortuna lo cual ha permitido que ese nuevo espacio político independiente se vaya configurando como una realidad.

Luego de los incidentes autonomistas en Bolivia, situación que marca un punto de inflexión en la configuración del espacio latinoamericano al responder, por vez primera, la totalidad de las naciones de América Latina con una respuesta común al margen de la potencia exterior de turno (EEUU), el caso de Honduras se muestra como una nueva “batalla” por consolidar dicho espacio. En ambos casos destaca la participación brasileña, que ya hacía varios años que se configuraba como una potencia regional y que, en estos momentos, busca marcar su territorio de influencia frente al norte estadounidense.

El Golpe de Estado (pues tal ha sido lo que ocurrió en Honduras, con la deposición y expulsión por la vía militar del presidente Zelaya, pese a los intentos legitimadores -existentes, por otro lado, en cualquier golpe militar- y la transferencia del poder a un grupo civil, tampoco nada raro en la historia de los levantamientos de los ejércitos), ha encontrado una respuesta unánime a nivel internacional. Incluso Estados Unidos, que difilmente podía desconocer los movimientos que se preparaban, se ha visto obligado a pasar a un segundo plano ante la iniciativa conjunta latinoamericana liderada por Brasil y por los países del ALBA. En el plano interno las cosas podrían estar menos claras: pese al mantenimiento de un alto nivel de movilización por parte de los partidarios de Zelaya, no parecen existir disidencias significativas ni entre el grupo aupado al poder y con Micheletti a la cabeza, ni entre los mandos del ejército hondureño. Además, un Estado puede sobrevivir al aislamiento internacional durante años (vease el caso de Iraq entre 1991 y 2003, o de Afganistán entre 1996 y 2001) aun a  costa de la pauperización de su pueblo. No debemos olvidar que fueron las disidencias militares las que decidieron la suerte de Hugo Cháves durante el golpe de abril de 2002, y que fue la ausencia de grandes disidencias militares lo que evito el agravamiento del conflicto autonomista boliviano. Disidencias (o falta de ellas), por otro lado, que dificilmente se habrían dado sin la fuerte movilización popular que obligaría a los mandos medios y bajos militares en el caso venezolano a mover pieza.

En cualquier caso, lo que parece estar claro es que la Doctrina Monroe (y el corolario Roosevelt, es decir, el papel de EEUU como policía internacional) se resquebraja por momentos. Obviamente Estados Unidos no va a ceder sin resistencia su área de influencia sureña, y buena prueba tenemos en su blindaje en Colombia a través de las nuevas bases militares. Una de las cuestiones básicas a analizar debería ser la intensidad con la que se va a desarrollar esa resistencia y la capacidad de acción real de Estados Unidos, enfangado en Oriente Próximo y con no pocos problemas internos. También el camino a seguir por Brasil conforme vaya ganando (o, si la reacción estadounidense es exitosa, reculando) terreno en su nueva área de influencia. Sin duda, gran parte de ese camino va a estar marcado por la existencia de un fuerte contrapeso como el ALBA, que pudiera llevar a Brasil a suavizar y ceder en las fricciones con sus vecinos a causa de sus nuevos intereses expansivos. Intereses, por otro lado, que ya se han producido como ocurrió con la llegada de Lugo al poder en Paraguay y los desacuerdos con respecto a la gestión de la presa binacional de Itaipú.

En este marco, los países latinaomericanos sin duda preferirían a Brasil en el papel de potencia regional, a sabiendas que el desarrollo de formas propias de organización política y económica es un interés táctico de los brasileños (y que por lo tanto no buscará coartar) a fin de expulsar a los antiguos “virreyes” del norte y, por otro lado, que los proyectos de integración regional se están realizando en un plano de mucha mayor igualdad que ante una potencia exterior.

La batalla de Honduras se enmarca en esta estrategia de acción (latinoamericana) y reacción (estadounidense). Del desenlace interno dependerá gran parte del camino a seguir por los países al sur de México (y del propio México, según como se desarrolle la crisis económica), pero ya ha servido para mostrar que internacionalmente Estados Unidos se mueve a la defensiva.

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